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Banxico activa el CoDi; inicia adiós al efectivo

En México todavía el efectivo es el rey. La mayoría de las transacciones se hacen en efectivo. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018, 95% de la población entre 18 y 70 años prefiere usar efectivo para transacciones de menos de 500 pesos.

Si la transacción es mayor, este porcentaje disminuye a 87%. De ese mismo grupo poblacional, el 90% paga la renta de su vivienda en efectivo y 95% paga los servicios públicos de esa manera. 92% dice pagar sus impuestos o multas con efectivo. La penetración financiera es mayor en el centro y norte del país que en el sur, sin embargo, de acuerdo a lo que presenta la ENIF la preferencia por pagar en efectivo es similar a lo largo y ancho de México.

El efectivo, al no dejar huellas de auditoría, es el mecanismo predilecto para liquidar transacciones ilegales o informales. Incluso, la economía formal en ocasiones privilegia el efectivo, ofreciendo descuentos en las operaciones que se paguen así o cobrando extras por aceptar pagos por otras vías. El efectivo es la vía perfecta para la evasión. Estas operaciones, la economía sombra, puede alcanzar montos significativos.

De acuerdo al The Economist en la edición de esta semana, la economía sombra en la Unión Europea puede representar el 17% del PIB de la región, por lo que varios países buscan la forma de acotar el uso del efectivo. Por supuesto que hay alternativas, como las tarjetas de crédito o de débito o las transferencias electrónicas, pero el CoDi pretende ser más eficiente. Para poder hacer transacciones de esta forma los usuarios deberán de contar con un teléfono celular inteligente y una cuenta de banco.

Quienes quieran cobrar a través del CoDi tendrán que tener, además de la cuenta bancaria, un dispositivo —el mismo teléfono— que permita generar mensajes de cobro a través de códigos QR. Quien quiera pagar, lo podrá hacer a través de la aplicación de su banco que podrá leer estos códigos para hacer el movimiento correspondiente. La transacción será inmediata y sin costo. Con datos del INEGI, en 2018 había 69.8 millones de usuarios de teléfonos inteligentes.

De acuerdo a la ENIF (con datos de 2017), de los usuarios de este tipo de teléfonos, 51% tenía una cuenta bancaria. Sin embargo, de la población que tiene smartphone y cuenta bancaria, solo 22% usaba servicios bancarios por esa vía. El CoDi permitirá que paulatinamente nos alejemos del efectivo siguiendo el camino de otras economías a las que queremos emular en este tema.

Por supuesto que habrá que trabajar en temas de inclusión financiera y apertura de cuentas. Habrá también que hacer un esfuerzo para familiarizar a los usuarios. Para que sea exitoso, el CoDi debe ser amigable para el usuario. Debe ser una transacción cómoda, fácil, segura y que le dé confianza al que cobra y al que paga.

Debería ser incluso más rápida que con el efectivo. Al usuario no le importará si esto contribuye a disminuir la informalidad o la corrupción, pero en una de esas, si la plataforma es exitosa, se podrá lograr.