Afuera de la librería: uno de los muchos manifestantes contra el desfinanciamiento de las universidades nacionales de Argentina, Buenos Aires, 23 de abril de 2024

Santiago Oroz · Sopa imágenes · Lightrocket · Getty

ohnorte Al asumir el cargo el 11 de diciembre, el presidente de Argentina, Javier Milei, reveló que su verdadera, quizás única, agenda para el sector cultural de su país era eliminarlo. Primero, degradó el Ministerio de Cultura a secretaría y puso a cargo a un productor de teatro comercial. Luego envió al Congreso un enorme proyecto de ley, conocido como ‘ley ómnibus’ por sus 664 artículos. El capítulo 3 de este proyecto de ley, sobre cultura, proponía reducir, desmantelar o, en algunos casos, eliminar por completo algunas de las instituciones creativas más dinámicas de Argentina: al Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) se le retirarían dos de sus fuentes de financiamiento autónomo; se cerrarían el Fondo Nacional de las Artes (FNA) y el Instituto Nacional del Teatro (INT); y la red de 1.800 bibliotecas públicas pondría fin a su modesto programa de servicios de bajo coste. El plan también se centró en el sector editorial, anunciando la derogación del precio fijo de los libros, que impide a las grandes librerías ofrecer descuentos que sacarían del negocio a los competidores más pequeños.

El proyecto de ley fue rechazado a principios de enero, pero una versión simplificada regresó a la Cámara de Diputados, con el Capítulo 3 eliminado y una tibia modificación de uno de sus puntos clave: el poder del ejecutivo para legislar por decreto sin pasar por el Congreso debido a una El supuesto estado de excepción afectaría ahora a menos zonas y su duración se limitaría a un año. Si el Congreso aprueba el nuevo proyecto de ley, eliminar el vaivén entre el Senado y la Cámara del proceso legislativo le dará a Milei todo el poder que necesita para implementar su programa de destrucción cultural, un proceso que puso en marcha incluso antes de que terminara el debate parlamentario.

En sus primeros tres meses en el cargo, Milei ya había cerrado Télam, la agencia de noticias más grande de América Latina, y ahora planea cerrar la televisión y la radio públicas. Nombró como presidente del INCAA a un experto financiero sin vínculos con la industria cinematográfica, cuyas primeras acciones fueron despedir a un centenar de empleados, desechar llaves (…)

Articulo completo: 1 697 palabras.

Este artículo puede ser leído por suscriptores.

(1) Entre los principales directores argentinos de los últimos 30 años se encuentran Lucrecia Martel, Martín Rejtman, Rodrigo Moreno, Santiago Mitre, Laura Citarella y Mariano Llinás.

(2) ‘Nunca más’ fue el título del informe final de la Comisión Nacional Argentina sobre Desaparecidos (CONADEP, 1984).

(3) La gota fue una película de 1958 sobre un extraterrestre gigante y gelatinoso que causa estragos en una ciudad de Estados Unidos. Los ladrones de cuerposuna novela de ciencia ficción de la década de 1950, apareció más tarde en múltiples adaptaciones cinematográficas.

Fuente