III Guerra… Naranja

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Donald Trump lanzó, con boato, bombo y platillos, el enésimo ataque de EU a Irán. ¡Menuda inauguración de año nuevo!

¿Qué podíamos esperar de quien busca la reelección este año? Solo una acción de esa envergadura, copiando en fondo y forma —aunque más destartaladas— lo que hizo Barack Obama cuando también buscó la reelección.

Trump tomó la decisión de mandar a matar al general, político y líder iraní con base en lo que le presentaron sus principales asesores militares. Dicho por estos, al ofrecerle la opción de asesinar al General Qassim Suleimani, pensaron que la rechazaría por ser extrema (confieso que no entiendo todavía cómo pudieron darle esa alternativa y cómo pueden ventilar esto al público). Sin embargo, Trump optó por la muerte y la fama, aunque eso se tradujera en inminentes y posibles amenazas contra su país.

El asesinato de Suleimani ha cohesionado a los iraníes en un enojo multitudinario en contra de los Estados Unidos. Cierto, no es la primera vez que nuestro vecino del norte se mete en una zona milenariamente conflictiva. El problema es que en esta ocasión el objetivo alcanzado fue el principal líder militar y, lo que es peor, parece que la decisión del presidente estadounidense se basó en un capricho (así lo dice el diario NYTimes).

Y no es la primera vez. Cuando en junio decidió cancelar un ataque a Irán, con tan solo 10 minutos de antelación, no se debió a una sesuda reflexión con sus asesores militares. El “culpable” fue Tucker Carlson, de Fox News, quien le recordó que tenía una promesa con sus votantes de no iniciar conflictos en el extranjero.

¿Cómo entonces ahora sí inició una ofensiva? Por la sencilla razón de que Irán le dio el pretexto al molestar al personal diplomático estadounidense en dicho país. Con ello, como represalia y para enseñar su músculo militar, es que tenemos ahora la decisión de Trump.

Después de la muerte de Suleimani, Trump apareció en los medios con un mensaje: “su acción había sido para evitar una guerra, no para iniciarla”. Dudoso, máxime cuando no pudo evitar lanzar su veneno al señalar a los iraníes como “monstruos”.

Aunque hasta este momento no se conocen encuestas sobre la decisión de Trump y cómo impacta en su aprobación, las redes sociales se han convertido en un buen termómetro. Han salido abucheados y llamados antipatriotas quienes han osado pedir perdón a Irán por lo sucedido o quienes cuestionaron la acción, mientras que una gran mayoría de voces se han unido a la decisión del mandatario estadounidense.

Ante la respuesta de Irán, izando la bandera de la venganza en sus mezquitas, no ha faltado quien diga que la III Guerra Mundial está por iniciar. Como respuesta, Trump dijo que tenía 52 lugares para atacar en Irán si este hacía algo.

China, Rusia y Corea del Norte tendrán que fijar su posición. Afortunadamente a China le interesa más imponer su agenda a nivel mundial, lo cual incluye comercio e inversión. Rusia tiene ya muy practicadas otras tácticas para vencer a EU, por lo que el único que podría actuar irresponsablemente es Corea del Norte, aunque seguramente China no les daría mucho campo de acción.

Así las cosas, lo que debieran temer los estadounidenses es una guerra de baja intensidad pero mortal en su territorio. Los ataques de corte terrorista podrán retornar y ya conocemos los resultados de ese tipo de confrontación que impactan donde más les duele: en su población civil y en su orgullo de ser “una nación indestructible”.

La realidad es que a quien más miedo se le debe tener no es a Irán, China, Rusia o Corea del Norte, sino al “genio” que gobierna Estados Unidos. Su promesa de defender a su país “sobre todas las cosas” debe infundir pánico —mismo en México—, pues recordemos que las promesas vacuas muestran el fervor de alguien que se considera un iluminado.

Artículo de Verónica Malo

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