¿Tolerancia o respeto absoluto para abatir la violencia?

Este 16 de noviembre la ONU celebra el Día Internacional para la Tolerancia, donde las Naciones Unidas se han comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es más importante que nunca en una era en la que el extremismo y el radicalismo violentos van en aumento y los conflictos se caracterizan por un menosprecio fundamental de la vida humana.

Foto: ONU Mark Garten

A propósito de nuestro país, enfrentamos una violencia inusitada que ha copado prácticamente todas las actividades de la vida. Vemos diariamente hechos lamentables donde el respeto a la vida no existe, y se priva de la existencia por igual a hombres, mujeres, niños y niñas.

Estos hechos no hacen más que confirmar los datos que en 2017 ubicaban a México como la segunda zona de conflicto más mortal del mundo después de Siria, por encima de Irak y Afganistán, según un estudio de guerras en todo el mundo. El número de víctimas fatales por la creciente guerra entre los cárteles criminales de México aumentó a 23 mil en 2016, en comparación con 17 mil en Iraq y 16 mil en Afganistán, según la encuesta anual de conflictos armados del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS por sus siglas en inglés).

El año 2018 no fue diferente. En conferencia de prensa, el pasado 14 de octubre, el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, declaró que se recibió «una crisis de inseguridad crónica que marcó sexenios e incluso décadas, con 33 millones de delitos y casi 25 millones de víctimas durante 2018».

Sin duda, parte de la responsabilidad sobre esta realidad recae entre los diferentes actores que conformamos la nación mexicana. Sin duda son responsables por igual los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial por la corrupción imperante prácticamente en todos los niveles de gobierno, lastre que el gobierno actual está decidido a erradicar. Pero también debemos reconocer la parte que nos corresponde como sociedad civil, porque es en las familias donde se aprenden los valores y principios que serán el soporte moral y ético que darán rumbo a las decisiones personales.

Foto: ONU

Es en las familias donde se aprende el respeto, la honestidad, la sensibilidad, la gratitud, la humildad, la prudencia y la responsabilidad, mismas que de practicarse no existirían los datos de violencia conocidos y sufridos por la misma sociedad.

En este tiempo de evidente falta de valores y principios, son muy importantes las voces que los promuevan, ya sean estos padres de familia, profesores o maestros, líderes religiosos, etc., que alcen la voz y en el ámbito de su competencia influyan positivamente en quien les escucha, para lograr un cambio de fondo, de conciencia, y prioridades en la vida y en consecuencia disminuir la tasa delictiva en el país, que cada día sean menos los actúen mal convenciéndoles que es redituable ser bueno.

¿Tolerancia o respeto?

En el tema del respeto absoluto como eje rector de la sana convivencia, la sociedad coahuilense escuchó el pasado 11 de marzo de 2018, en el Coliseo Centenario de la ciudad de Torreón, el mensaje del apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, Presidente Internacional de la Iglesia La Luz del Mundo donde declaró:

Estas prácticas de denostar, burlarse, agredir verbal o físicamente al prójimo debe desaparecer en la sociedad; transitemos de un estado de tolerancia a un estado de respeto absoluto… La Iglesia La Luz del Mundo debe promover el respeto absoluto y no aceptar la tolerancia, que no es más que un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir o se soporta.

Su predicación promoviendo el tránsito de la tolerancia al respeto absoluto, fue seguida por más de cinco millones de fieles en 58 naciones, promoviendo la importancia de este valor indispensable para quien sea religioso y para quien no lo sea, es un valor imprescindible para vivir en sociedad.

Todos coincidiremos en el actual deterioro del tejido social, pero podemos, juntos, hacer que nuestra realidad cambie; tomemos la parte que nos corresponde para restituir todo lo posible en las personas que nos escuchan.

Foto: Presentación del Apóstol Naasón Joaquín García en Torreón, Coahuila

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